martes, 22 de marzo de 2011

Un poco de melancolía.


Por las mañanas por ingenuidad fui forzado a creer que en tus ojos veía el espíritu puro e impío de la única mujer perfecta.

Lo eras, viviste en mi corazón y tus palabras eran combustible de una vida, eras el alma de un cuerpo, eras, sin lugar a dudas, verdad y faro, norte magnético de las acciones de un simple mortal como yo.

Miro a las estrellas todas las noches, busco cielos claros, busco resplandores sobrehumanos, busco maravillas que sustituyan aunque sea en cierta medida tu cálido cuerpo, tu rebelde cabello matutino, tu voz en el auricular… Hoy mientras los cigarrillos se consumen uno a uno en un desfile de humo y bocanadas de humo sinsentido caigo en cuenta que la verdad es que ni la musa que inspira a las mujeres al sexo es capaz de retornar eso que murió en mi alma. Esperanzas a futuro, necesidad auténtica de comerme el mundo a mordidas, devorarlo…

Filas en el supermercado, cantos vacíos, escribo y canto intentando que el dolor melancólico encuentre desahogo en versos desgarradores y en escritos ni medianamente bien escritos… La verdad es que estoy solo y más vale ser el ingenuo más ingenua acompañado de la perfección que tú alcanzaste a ser alguien tan productivo como el mundo demanda y recorrerlo sólo.

Peces en el mar, estrellas en el cielo, gente en el mundo, mujeres en burdeles, vedettes en escena… Tú eras mi diamante, el único que podía brillar y hacerme brillar del modo que lo hacía, lo demás es perversión de mi parte, desahogo patológico del dolor verdadero que acoge a un alma vacía que ya no escribe ni arde con el fuego que sólo el alma de un amante y amado puede encender... De mí sólo quedan brasas en la chimenea, de mí quedan ideas y paseos y días juntos, en mí quedan restos de drogas que dejaron de funcionar hace ya un largo rato, de mí queda poco comparado a lo que era cuando estabas aquí.

Hoy quizá escriba en esperanza de que leas lo que dejaste atrás. Y yo me culpo, nunca debí de descuidar lo único bello y que vale la pena cuidar, un corazón verdaderamente enamorado de un corazón atolondrado por el ruido del mundo, y aborrezco el pensar que no fui un poco más impulsivo, que no lo dejé todo para estar contigo, que no hice maletas cuando me lo pediste, que escogí la vida que me vendían a la que en verdad quería. Me arrepiento de esto, me arrepiento de cada segundo que se vive sin ti, me arrepiento de buscar tu belleza en lunas y estrellas de noches silentes que no hacen más que recordar que lo único bello que tiene para ofrecer éste nimio mundo murió por culpa de una bestia de cuatro ruedas, una noche de copas y una ciudad imperdonable.

Sin embargo, mis versos aparecen sinceros en el procesador de textos… Eso sí que te lo agradezco porque ahora no escribo con fuego sino recuerdos del fuego que existió dentro de ti y de mí durante ese instante que juntos robamos a la eterna tristeza, escribo con la melancolía del que tiembla en la noche indigente mientras mira la fotografía de aquella navidad familiar frente al árbol junto a la chimenea… escribo de recuerdos. Escribo porque también así te recuerdo, porque así quizás debido a la ingenuidad que sabes que me caracteriza llegue a creer que tú no estás muerta.


Imagen del emblemático suicidio de Evelyn McHale

lunes, 7 de marzo de 2011

Si tan solo...


Si tan sólo pudiéramos ver a través de la piel, dejaríamos de ver géneros… no habría distinción en color de piel… guerras… ¿Para qué?

Si no existieran sentidos, si tu cuerpo y el mío fueran el universo y a la vez la nada, si las caras bonitas, los cuerpos bien formados y la sexualidad no existieran…. Sin eso no seríamos nada y justo en la nada donde nadie es nada todos somos todo… quizá entonces tu luz brillaría, quizás entonces no sólo sería yo quien viera que tienes eso dentro de ti, eso que me guía, que me transporta y me transforma.

Quizá los logros económicos serían barridos con olas cristalinas de un mar sin polución, quizá tu familia, tus hijos, tus padres y tus hermanos te querrían sin esperar recompensa, quizá no sufrirías por los juicios porque tu serías lo que eres debajo de tu piel.

Si fuéramos en verdad eternos… si en verdad la mortalidad no fuera problema entonces viviríamos sin presiones… si fuéramos inmortales disfrutaríamos de los regalos nimios del universo, desde la primera gota de lluvia de la temporada hasta el último amanecer de nuestro sol…

Si llegáramos a ser perfectos entonces verías que lo que es en verdad bello no es tu juventud sino los sentimientos que ella irradia y que la edad amarga… te darías cuenta, anciano, que el error no fue envejecer sino dejar atrás la risa y la emoción de vivir un nuevo día.

¿Qué importaría más que el amor? No podríamos sentir dolor, no podríamos emitir dolor, no podrías gritar porque no te escucharían… quizá en ese universo tan solitario, pero a la vez tan de comunión te darías cuenta que no existe necesidad de matar o morir, sólo hay que vivir…

Si el universo nos diera licencia de ser perfectos viviríamos así, felices…quizá… pero nos da lo mejor que nos pudo dar, muerte para valorar a los vivos, dolor para valorar el bienestar, sentidos para mirarnos a los ojos, palabras e inteligencia para decir “te amo” y sentirlo en el rincón más visceral… lo trágico de la vida es no valorar que en la piel no hay distinción, que las guerras no sirven para nada, que somos en verdad nada y de la nada podemos crearlo todo porque también somos todo y que todos brillamos por dentro… que se puede querer sin recompensas, que el mar puede barrer todo lo material…. Que la primera gota de lluvia de la temporada y el amanecer de cada día es distinto y cada uno vale por sí solo… que eres joven para irradiar energía y que envejeces para irradiar sabiduría…. Que la edad no amarga sino que añeja...

No somos perfectos porque si lo fuéramos… entonces no existiría mérito en encontrar la luz interna de cada uno… vale la pena buscar, esforzarse, llorar, destruir, crear porque así en nuestra imperfección encontramos sabor a los momentos perfectos…

jueves, 17 de febrero de 2011

Denuncia

Una chica bella camina por la calle, sola, completamente confiada de una ciudad que asegura ser segura, da pasos intensos uno frente a otro.

La calle oscurecida iluminada tenuemente por luces parpadeantes que no alberga misterios en el andar cotidiano de la vida de la chica se convierte en un abrir y cerrar de ojos en un callejón, un aire de peligro la rodea, una presencia oscura detrás de ella con respiración agitada alerta a la chica de lo que está a punto de pasar. Sin pensarlo se aferra a su bolso como si valiese más que su vida.

Un par de brazos musculosos rodean su cuello presionando su tráquea , su vida de pronto se ve pendiendo de un hilo sumamente fino que amenaza con cortarse en cualquier instante. Cierra los ojos, se niega a aceptar ésta realidad, la maldad siempre había parecido cosa de noticieros y de cuentos que involucran amigos de amigos… El frío mortífero de una navaja que no discrimina se pega a su cuello tensando la piel con suficiente maestría para no cortarla pero suficiente como para saber que con el menor esfuerzo penetrara causando daño irreversible.

“La bolsa y tu celular” Susurra una voz que bien puede ser confundida con la voz del mal encarnada, aquellas palabras resuenan palpitantes en la mente de la chica, no sabe qué hacer, en su cabeza surcan ideas de aquello que está a punto de perder, una parte de sí misma, algo tan personal pero que a la vez no vale más que su propia vida… Titubeante tira su bolsa y despacio hace lo mismo con su celular unas cuantas monedas de su bolsillo y un rollo de billetes que poco antes había recibido de un buen amigo suyo como préstamo para la renta del mes.

Liberándola la voz le susurra “vete… vete despacio, camina como si nada”…

Camina pasos inseguros … camina lento… perdió sus cosas. No, perdió algo más, perdió inocencia… camina lento… perdió su departamento… camina un poco más rápido… perdió su confianza, parte de sí ahora es parte de otro que poco valor le da a la vida… empieza a llorar, trota… lo ha asimilado y explota…corre, grita, pide ayuda a gritos, a un Dios que por un instante se olvidó de ella, grita desesperada, denuncia… pasos acelerados que se escuchan más ágiles que los de ella en esos tacones, es perseguida, se acercan…se acercan, corre sin esperanza, su vida está pronta a su fin.

Grita, una mano se acerca a su nuca, siente la presencia, esa mano que antes sostenía a una navaja asesina ahora no tendrá recatos, un número será ella, un obituario, una nota roja, unos cuantos llantos, todo por un bolso y dinero… un golpe seco, y un segundo grito ahoga el suyo. “¡Déjala!”.

Un hombre desconocido ha embestido a aquél que se disponía a arrebatarle su vida, un hombre desconocido disfrazado por las luces… el forcejeo deja atónita a la chica, en verdad existe alguien capaz de defenderla en éste mundo que de pronto había quedado sin luz, pero, de pórticos se iluminan faroles, las cortinas en las ventanas vecinas se mueven inquietas, no tarda en salir el segundo héroe de la noche, la batalla está ganada. Uno tras otro salen para inmolar, para dar un grito de hastío ante la impotencia, en defensa de aquella que ahora comprende que no es defendida por quien es sino por lo que representa. Uno tras otro sale en pos de protesta, en pos de denuncia.

Ésta historia no se parece en nada a lo que tiendo a escribir pero me ha cautivado, no sólo por el valor que tiene en una sociedad como la mexicana sino también por lo verídica que es… una reflexión para nuestra mirada de cómplices ante situaciones aparentemente de impotencia.

martes, 15 de febrero de 2011

Discurso para El loco



Supongo que la locura debe entenderse sólo hasta cierto punto, cuando te acercas demasiado… acaba absorbiéndote, retorciéndote y convirtiéndote en algo que va más allá de lo que puedes y debes tolerar.

Eres el centro, todos bailan alrededor pero te miran con envidia y miedo a la vez, tú eres el loco que se atreve a sentir los colores y la música, tú eres el loco que se atreve a arrastrarse por lo más oscuro y a convertirlo en materia, en hechos, tú eres quien revoluciona los corazones y hace que las almas den vuelcos en cada ser que te mira, y te miran, todos ellos.

No los miras, ya no hace falta, cuando te convertiste en esto sabías que no necesitarías mirar a nadie nunca más pues todos te estarían mirando para siempre, siempre con miedo y angustia, sabiendo que tú eres en lo que ellos se pueden convertir en el momento en que decidan que las cadenas se pueden y se deben romper, sabiendo que nunca se convertirán porque la locura es para valientes que lo pierden todo y aún así dan lecciones. Dan lecciones de lo que nadie quiere llegar a ser, o eso piensan.

Es que ya no sientes…no hay más tristeza… no hay más felicidad, tu existencia es miserable, no necesitas mirar a nadie porque perdiste el derecho de nombrar cuando a ti te nombraron loco.

¿Existes? ¿Exististe? ¿Quién eres? El loco es sólo figura sin fondo ¿Eres humano? No más, tú transgrediste las leyes, perturbaste a los morales, rompiste los esquemas, destruiste sociedades... hiciste daño.... no, tú ya no eres... sólo representas. Ya no eres pero eso ya no importa, pues ni siquiera importa a aquellos que hagas felices, no importa si arrancas risas o si eres motivo de burla, ellos viven su realidad y tú la tuya, nosotros nos damos media vuelta... ¿Puedes regresar?

Un buen día despiertas y como de milagro todo ha vuelto a la normalidad, sientes el viento y la brisa, las risas vuelven a ser contagiosas y sientes en tu cara la humedad de un par de lágrimas que recorren tu rostro, sabes que puedes volver a caminar.

Estuviste en el abismo, y en el abismo sólo estabas tú, innombrable.

Pareciera que las miradas le dan color a la vida y tú sin miradas diste un clavado en las tinieblas más penetrantes, lo comienzas a entender… Palabras de apoyo, amistad, amor, dolor, melancolía, regaños, angustia, culpa, desamor, depresión, risas, familia, besos, abrazos, golpes… todo lo que viene de los demás es en verdad tan bello y tú también produces aquello para ellos.

Nunca más, te susurras mientras miras tu cara descuidada en el espejo, y tienes razón para hacerlo pues eres el afortunado que se ha dado cuenta que los demás temen a la locura por lo que ellos mismos pueden llegar a ser mientras que tú no le temes, simplemente has tenido la elección de volver atrás… todos te miran con envidia.

Fotografía por Kathleen Conallys. La imagen "Cloud Glazing on Ice"

martes, 25 de enero de 2011

Recorridos


No importan tus palabras ni tampoco tus promesas, tu saliva ya es insípida, tu voz ya no se escucha, tu silencio y tus gritos me son indiferentes.

Y yo he recorrido tu piel de norte a sur, de oriente a poniente, las dunas de tus pechos y la elasticidad de tu piel, las mareas de sudoración con aroma de fiera, tus besos que arrancan aliento y vida, que destruyen con sólo pensarlos.

Eres holocausto de fuego en el alma, reduciendo a cenizas corazones y dejando luego de la pasión amargo sabor a desconocimiento, y he explorado tu cuerpo desde sus diminutas cavidades hasta sus últimas imperfecciones pensadas por Dios para desencantar a los que pensamos que eres perfecta.

He corrido en mi mente tus pensamientos y tus sentimientos esperando señales de vida, señales de fuerza, de esperanza. Dolor que agradezco sin lugar a dudas por ser motivo de escritura y de inteligencia matadora frente a la ingenuidad de la idea del amor, no te diste cuenta que dejé de amarte cuando decidí tenerte sólo por conveniencia y yo he recorrido tu piel.

Caminado carreteras desérticas pobremente iluminadas entre los dedos de tus pies, siempre un agasajo redescubrirlas no para mí sino para el estremecimiento que te provoca, tu piel y sentidos erizados por la excitación de ser amada sin serlo en lo absoluto, tú sí que eres ingenua.

Conocí sabios entre tus piernas que me enseñaron de relaciones humanas, hablé con musas en tus ojos que guiaron mis dedos a escribir éstas líneas, observé monjes silentes en tus oídos esperando siempre novedades del mundo circundante, incluso cené con vedettes en tus labios siempre perfectas siempre bellas y plásticas. Finalmente llegué a conocerte.

Y yo he recorrido tu piel de norte a sur, de oriente a poniente… Recorridos y atajos que me enseñan que tú no eres más que un simple misterio que develar sin más que ofrecer que algunas maravillas naturales.

Recorridos turísticos y nada más.

Imágen por Jeremy Cowart, en la imágen: Paper Route.

www.jeremycowart.com

lunes, 24 de enero de 2011

Notas...


Inspiración genuina. Una velada, un atardecer, remembranza y huellas mnémicas impregnadas para siempre en la memoria preconsciente listas para aparecer en cuanto se dé ocasión.

Proporción perfecta de armonía y ritmo. Junto a la playa en aquella noche especial, en ese día espectacular o en aquella tarde lluviosa de funeral. Gritos y risas.

Olores y sensaciones en mundos mágicos, sentimientos melancólicos escarchados con lo agridulce de la vida. Muerte espontánea y vida prolongada.

Estados alterados de consciencia, inocuos frente a la naturaleza, poniendo temas de películas a inconcebibles momentos de realidad, apología de la imaginación.

Imagen por Jeremy Cowart, en la imagen Sara Watkins. www.jeremycowart.com

domingo, 23 de enero de 2011

Psicodelia


Destruir y construir monolitos de arena con herramientas de ensueño donde los castillos sempiternos se yerguen frente al sol enardecido, donde el mar encandecido por los cabellos plateados de la luna y al mismo tiempo en un acto de descaro danza el vaivén con el horizonte, donde las alucinaciones nunca terminan en tragedia o en reproche, donde el fuego no es el temor sino la motivación.

Tómame de la mano, el día de hoy te voy a mostrar estatuillas de recuerdos que actúan el momento y contagian emociones, botellas llenas que nunca carecen del mejor alcohol imperecedero, ceniceros donde los cigarrillos regeneran su tabaco encendido, tómame de la mano que más al fondo hay una cama cuya mera presencia provoca hasta a la más virgen a desnudarse sin reparo.

Cierra durante unos minutos tus ojos, observa el paraíso, ocupa tu lugar en tu trono, destruye a los soldados sociales con un movimiento certero de tu onírica espada, abre ese pecho polvoriento. Déjate salir, nace de nuevo. ¡Hazlo de una buena vez! Que de la espera nace la rutina y de la rutina los cubículos, y los cubículos deforman.

No te amarres con palabras al mundo, amárralo tú con versos, con ocurrencias e impertinencias. Deja atrás la procrastinación pues por desuso dejaste tu infancia, y por desazón traicionaste tu imaginación, ahora te muestro de frente entes libres, lugares maravillosos, melodías indestructibles, sin supresión, sin represión, te muestro el lugar sagrado, el motivo de tu propio cuerpo, te enseño de arte y asombro, te toco con palabras afiladas, te muestro el camino, te muestro la vida.

Nunca seas igual que ayer, no por filosofía oriental ni mucho menos psicología humanista… cambia, evoluciona toma del mundo lo que quieras y si es que no te lo da entonces lo arrebatas, sin embargo respeta… y si esto no te va bien entonces de menos piensa.

Sigamos con nuestro recorrido, ven que hay mucho que no has visto y tengo por ofrecer, mausoleos de ideas inacabadas, panteones de escritos, canciones y bailes, quiero darte una lección.

¿No te basta? Entonces te mostraré los gritos ahogados, te restriego las heridas en mis dedos cansados, te enseño de melancolía y de recuerdos, te enseño de normas y leyes, incluso cómo romperlas, hago lo que sea necesario para que me escuches.

Manifiéstate en lo que quieras manifestar… si te preguntas quién soy para hablarte de modo tan autoritario y a la vez tan desesperado entonces mira dentro ahora que tus ojos permanecen sellados soy tu alma… tu mente, y sólo puedo esperar una propina decente a cambio de todo lo que te muestro, déjame libre.


Imagen por Cole Rise /www.colerise.com/