lunes, 22 de noviembre de 2010

Armagedón


Han pasado eones desde que te sentiste tan real y tan poco onírico, a pesar de que tus ojos sigan viendo esos colores hipnotizantes en figuras iridiscentes, algo ha cambiado. Las voces que provocaban esa repulsiva sensación de angustioso vómito bullente han parado de gruñir.

Las bestias ocultas en las sombras se disfrazan y se con-funden con la noche y la rabiosa luna, por un instante pareciera ser que sólo música lisérgica inunda el ambiente y tus brazos se mueven al ritmo de los reflectores estrambóticos, resuenan las bocinas de los autos en tu memoria pero ya no hay hombres desesperados o mujeres histéricas, como cordialmente nombrabas. Ya no hay agentes extraños en tu sistema…sólo música y estrellas, soles y lunas, planetas y asteroides…todo en comunión contigo justo en el centro, sólo tú y el ínfimo sentimiento de haber conocido la vida.

Las estrellas y los astros, todos bailan lentamente contigo al ritmo del universo, ahora los escuchas, no hay smog que nuble tu vista, y tus oídos ya no están contaminados, puedes bailar esos rituales con tus hermanos astros, puedes cantar esos cantos tribales con tus hermanas y besar, acariciar, sostener…con todos, estúpidos, felices.

Han pasado milenios desde que no disfrutas del calor y del frío, el calor en la cabeza y el frío en tus caderas y vice-versa, desde que no te preocupas por tus pulmones y puedes exponer tus emociones en forma de huracanes y erupciones, los monstruos se han desvanecido dentro de ti, hoy eres gobierno de ti, soberano único, puedes disfrutar y gritar, hoy eres.

Destruido terminaste la travesía, perseguido por el viaje, desangrado en cada poro y hendidura, exprimido por sensaciones y dolores que tú mismo no quisiste infringirte, agobiado por resentimientos. Pensarías que odiar sería lo más sensato, pero ahora ves el infinito, terminó el viaje de las criaturas malditas por tu cuerpo, éste día es el primero de tu vida sin aquellos inhumanos seres humanos.

lunes, 2 de agosto de 2010

sábado


En el límite existente entre lo real y la fantasía se presentaron las alucinaciones y revelaciones que uno solo puede tener en el imperceptible momento en que lo real se trastorna y tergiversa al grado en que lo conocido parece desconocido. Cada una de las imágenes danzan en la habitación formando piruetas, dejando estelas de luz, creando muerte y vida a la vez. Comienzan los cantos.

Al despertar todo era común, todo parecía encajar perfectamente en el rompecabezas del destino, cada pieza se movía tan veloz como un destello de luz y a la vez tan pensada como en una buena partida de ajedrez. Observé maravillado la armonía de lo inconsciente jugueteando con la voz de los espejos y de las realidades. Existen en verdad tan pocos límites dentro de aquello que no se puede describir con palabras, que solo una palabra es capaz de acercarse a la complejidad de todo el asunto: Sueños.

Comenzada la tarde dos zanqueros se persiguen mutuamente, las miradas del público del centro de la ciudad se enfocan en ellos cuando de repente se acerca una bella doncella en pijama con una pluma en una mano, una hoja garabateada en la otra y una sonrisa en la cara. Pide firmas y pellizcos, quiere corroborar que no está soñando y ha pensado que recolectando firmas en algún punto podrá afirmarle que ese momento ocurre. Todos concedemos firmas y observamos el espectáculo de los zanqueros cuando en el cielo una nube desaparece, una mirada la ha desaparecido, la mirada del único espectador que no se centra en lo que tiene justo al frente sino en lo que ocurre por encima. El joven se acerca a todos y pregunta si alguien ha visto su hazaña y nadie le responde, parece invisible, es imperceptible.

De pronto una horda de piratas entra en escena, con paliacates y parches amenazan a los peatones que se les atraviesan, toman rehenes y ríen con voces aguardentosas, nadie sabe lo que quieren y los nervios en el pueblo se perciben. Uno se pone al frente de la horda y levantando su experimentada voz explica que quieren abrazos y que no se irán de ese punto hasta que todos regalen abrazos. Todos se abrazan y por un momento la fantasía de un precoz niño que ansía ver la felicidad de todos los seres humanos parece tomar el control de la situación. Observé detenidamente el espectáculo esperando un abrazo de los zanqueros o de la doncella cuando una fría mano me toca el hombro invitando a volver la mirada. Es una mujer de traje sastre impecable, con maquillaje a kilos en la cara y un pesado maletín en la mano. Al cruzar miradas deja su maletín en el piso y haciendo una curiosa oferta extiende los brazos, al hacerlo abre la boca y de ella surge una serpiente que habla en lugar de lo que debería ser una tierna voz y, con susurros, indica “Son diez pesos por abrazo, no te puedes negar”.

Colapsan los muros y uno a uno los piratas caen como bultos inertes, los zanqueros y la doncella en pijama lo hacen también, el joven de las nubes cae con la mirada fija en el cielo, al instante solo yo y esa mujer quedamos de pie. El miedo me ha tomado por los pies y ha recorrido cada centímetro de mi cuerpo, me quedo inmóvil frente a la mujer serpiente por un instante para luego emprender mi retirada, ella se ha quedado atrás y algo me dice que no volverá a molestar.

Al medio día me encuentro en una fiesta o la reminiscencia de la misma, nadie se percata de mi presencia. Un payaso bebe whisky on the rocks junto a una botarga de león, ambos fuman un pitillo y se miran. Se miran durante varios segundos hasta que la botarga abre su boca de peluche y expresa su poco amor a la vida, el payaso asiente y cada uno vuelve a su vaso sudado.

Al otro lado del salón hay una mesa con frituras de clases varias, cheetos, doritos, sabritones, pringles y paquetaxos, todas perfectamente pacíficas, charlan entre ellas y hablan de la fortuna con la que han corrido por estar en la única fiesta sin invitados que las coman. Entonces el piso tiembla, y de una pequeña puerta empotrada en la nada, con mucho esfuerzo, emerge un triceratopo, no es malo por naturaleza y el pensar que es herbívoro me tranquiliza, sin embargo lo anterior no lo exenta de ser muy molesto. Se acerca pícaramente a la barra de las optimistas frituras y se relame lo que sea que tengan en lugar de labios los triceratopos. Camina con paso cauteloso sin dejar de hacer al piso temblar con cada torpe movimiento que hace, llega hasta donde están las frituras que para éste punto permanecen silentes y expectantes observando a la gran criatura extinta frente a ellos. La bestia acerca su cabeza y sin previo aviso comienza a restregar su cara contra la mesa donde descansaban la inocente comida chatarra provocando que todas caigan al suelo dando gritos inaudibles para el dinosaurio. Solo me viene un pensamiento a la cabeza: “En serio que es molesto ese triceratopo.”

Por la tarde me encuentro sentado frente a una cascada que cae estrepitosa sobre el cuerpo de un burro moribundo, de su cuello cuelga un letrero que exculpa a su madre, la señora burra, y a su padre, señor burro, de su suicidio. La cascada no se inmuta y sigue su camino, pareciera ser insensible al dolor. Al acercarme al burro, la cascada cae con más furia impidiendo que aproxime mi esquelético brazo lo suficiente como para poder extraer el cuerpo del suicida, durante varias horas, quizá segundos, intento sin suerte. Es en ese momento que un zumbido rompe el rugido del agua voraz que cae sobre el incomprendido ser, es un zumbido tan molesto como el triceratopo y su empresa por molestar a las frituras. Un ejército de moscas gigantescas amenazan a la cascada quien abre sus aguas como cortinas para permitirle el paso a las aladas carroñeras. No pierden el tiempo y se llevan entre cinco el cuerpo del burro mientras que el resto zumba canciones sobre la deliciosa cena de esa noche.

Por la mañana un adolescente y su hermana puberta se acercan a mí, han visto una guitarra, un cabello verde y un paliacate a mi lado de modo que se han sentido incómodos. Han venido a decirme que tengo que cumplir con la tarea de echar a la calle a la guitarra, el pelo verde y al paliacate pues han generado en el recinto vibraciones negativas, sin embargo, me niego. Ese cabello verde, el paliacate y esa guitarra han sido en verdad leales, al menos más que la puberta y el adolescente, así tomo la guitarra en una mano, ato el paliacate a mi cintura, introduzco el cabello en mi cuero cabelludo y dejamos el lugar para nunca volver y comenzar lo que sería el sábado más memorable de nuestras vidas.

Por la noche bebo un poco de café, entro en mi habitación, cuelgo en la guitarra al paliacate y sobre ellos el cabello verde, sé que por la mañana del domingo ahí seguirán, antes de acostarme una niña se acerca con una estampa que vende a un peso, el paliacate la compra y la pega en mi tóxica frente, garantizando una amistad trascendental. La guitarra toca sus cuerdas y gritando asusta a la niña quien solo puede emitir un chirrido. El cabello verde intenta decir algo pero su lengua se le ha inflamado y en lugar de poder expresarse ha emitido balbuceos y un río de saliva, todos reímos durante horas.

Apago la luz y cada una de las imágenes danzan en la habitación formando piruetas, dejando estelas de luz, creando muerte y vida a la vez. Terminan los cantos.

Final alternativo, para los tres que han entendido algo de tantas experiencias:

Por la noche me siento sobre la húmeda sílice de la trampa de arena en el campo de golf, pienso en las amistades forjadas y en los motores de improbabilidad que han convergido para que éste día ocurriera. Entonces escucho gritos a lo lejos acercándose por los aires, es un convertible rojo que surca los cielos, conducido por el molesto triceratopo a lado de John Travolta. De la puerta cuelga el personaje de apoyo pelirrojo de un best seller inglés untado con mantequilla de maní estratégicamente a quien una lechuza picotea vehementemente. Algo molesta mi garganta y la aclaro sin recatos coreado con la misma acción por guitarra y eventualmente por paliacate y cabello. Una voz casi sin vida nos pide guardar silencio.

Comienzan los cantos: “Consomeh, consomeh, consomeh panchih…”.

lunes, 11 de enero de 2010

Aprendiendo


Has viajado un largo periodo de tiempo y la nostalgia tiende a apoderarse de ti...es interesante, pareciera que cada nota entonada fuera la viva representación de un evento, de un lugar, de una persona...imaginas y ves todo a través de ventanas que lloran gotas agrias, el cielo azul se torna gris, la vida no es mas que la añoranza de aquello que tenías y ahora solo posees en sueños, sin embargo en todo viaje, incluso en el que el retorno es incierto, la esperanza abriga el corazón diciendole, con dulces palabras, que al volver todo estará intacto, como si no se hubiera perdido un solo segundo de vida.
Decides volver...perseguir otro sueño, cuando te embarcaste por primera vez decías que perseguirías tu sueño...tiene mas sentido ahora....vivías tu sueño...pero no lo valoraste y es este momento en que la frialdad de la soledad te hace dar cuenta de ello.
El retorno sin embargo siempre es mucho mas agrio que el viaje mas trágico, todos han seguido con sus vidas, tu varado en el limbo, mientras la realidad con gélida voz te suspira al oído que nada es como recordabas, miras con melancolía, la misma melancolía que el viaje había creado en tu corazón, sin embargo no existe la esperanza de un feliz retorno. Cuando se trata de perdidas temporales o definitivas queda claro que tu corazón es el único afectado.
El viaje que emprendiste, en este momento, parece ser la peor decisión de tu vida o bien el Cielo del que has escapado para entrar al infierno, añoras tus experiencias, ahora que entiendes que el pasado solo permanece en la mente hubieras disfrutado de tu viaje...cuanta melancolía...quizás no sea el viaje, las cosas que pasaron cuando estabas ausente, quizás no sea la tristeza de no poseer lo que solías....quizás solo es la vida que te ha arrebatado todo poco a poco, sino tu debil corazón, te has apegado a cada instante que has amado...dejaste de disfrutar para guardarlo en tu corazón como un tesoro, mismo que después solo podrías acariciar con los ojos, sin disfrutarlo el instante que lo obtuviste ni mucho menos después....quizás has sido tu, ambicioso, que has creído que el mundo sería inmortal para ti, que los segundos se detendrían ante tu llanto, que las personas dejarían de caminar al verte agobiado...quizás has sido tan temeroso de la perdida que ahora te detienes y no tienes nada, solo vagos recuerdos que no se pueden comparar con la experiencia de la vida.
Cuando comenzabas tu viaje todos daban consejos prácticos para que la pasaras mejor, para que tuvieras exito, para que forjaras un futuro, para que fueras feliz...cuando viajaste intentaste poner todos en práctica, tomar cientos de fotografías, visitar numerosos lugares, ir a lugares aglomerados, guardar todo para poder recordar...no recordaste lo mas importante....lo único importante...ser actor en lugar de espectador...y como siempre lo has hecho en la vida, te has quedado sin vida que recordar, en tus manos solo un manojo de flores marchitas que hablan solo un poco de su belleza...así es como has vivido valoras la belleza cuando se ha desvanecido....
Has decidido volver a viajar....no llevas camaras...no existe un boleto de vuelta a casa...has decidido cuidar de tu corazón con instantes efimeros en lugar de con recuerdos eternos...no te importa recordar...has aprendido a vivir.