Han pasado eones desde que te sentiste tan real y tan poco onírico, a pesar de que tus ojos sigan viendo esos colores hipnotizantes en figuras iridiscentes, algo ha cambiado. Las voces que provocaban esa repulsiva sensación de angustioso vómito bullente han parado de gruñir.
Las bestias ocultas en las sombras se disfrazan y se con-funden con la noche y la rabiosa luna, por un instante pareciera ser que sólo música lisérgica inunda el ambiente y tus brazos se mueven al ritmo de los reflectores estrambóticos, resuenan las bocinas de los autos en tu memoria pero ya no hay hombres desesperados o mujeres histéricas, como cordialmente nombrabas. Ya no hay agentes extraños en tu sistema…sólo música y estrellas, soles y lunas, planetas y asteroides…todo en comunión contigo justo en el centro, sólo tú y el ínfimo sentimiento de haber conocido la vida.
Las estrellas y los astros, todos bailan lentamente contigo al ritmo del universo, ahora los escuchas, no hay smog que nuble tu vista, y tus oídos ya no están contaminados, puedes bailar esos rituales con tus hermanos astros, puedes cantar esos cantos tribales con tus hermanas y besar, acariciar, sostener…con todos, estúpidos, felices.
Han pasado milenios desde que no disfrutas del calor y del frío, el calor en la cabeza y el frío en tus caderas y vice-versa, desde que no te preocupas por tus pulmones y puedes exponer tus emociones en forma de huracanes y erupciones, los monstruos se han desvanecido dentro de ti, hoy eres gobierno de ti, soberano único, puedes disfrutar y gritar, hoy eres.
Destruido terminaste la travesía, perseguido por el viaje, desangrado en cada poro y hendidura, exprimido por sensaciones y dolores que tú mismo no quisiste infringirte, agobiado por resentimientos. Pensarías que odiar sería lo más sensato, pero ahora ves el infinito, terminó el viaje de las criaturas malditas por tu cuerpo, éste día es el primero de tu vida sin aquellos inhumanos seres humanos.
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