lunes, 7 de marzo de 2011

Si tan solo...


Si tan sólo pudiéramos ver a través de la piel, dejaríamos de ver géneros… no habría distinción en color de piel… guerras… ¿Para qué?

Si no existieran sentidos, si tu cuerpo y el mío fueran el universo y a la vez la nada, si las caras bonitas, los cuerpos bien formados y la sexualidad no existieran…. Sin eso no seríamos nada y justo en la nada donde nadie es nada todos somos todo… quizá entonces tu luz brillaría, quizás entonces no sólo sería yo quien viera que tienes eso dentro de ti, eso que me guía, que me transporta y me transforma.

Quizá los logros económicos serían barridos con olas cristalinas de un mar sin polución, quizá tu familia, tus hijos, tus padres y tus hermanos te querrían sin esperar recompensa, quizá no sufrirías por los juicios porque tu serías lo que eres debajo de tu piel.

Si fuéramos en verdad eternos… si en verdad la mortalidad no fuera problema entonces viviríamos sin presiones… si fuéramos inmortales disfrutaríamos de los regalos nimios del universo, desde la primera gota de lluvia de la temporada hasta el último amanecer de nuestro sol…

Si llegáramos a ser perfectos entonces verías que lo que es en verdad bello no es tu juventud sino los sentimientos que ella irradia y que la edad amarga… te darías cuenta, anciano, que el error no fue envejecer sino dejar atrás la risa y la emoción de vivir un nuevo día.

¿Qué importaría más que el amor? No podríamos sentir dolor, no podríamos emitir dolor, no podrías gritar porque no te escucharían… quizá en ese universo tan solitario, pero a la vez tan de comunión te darías cuenta que no existe necesidad de matar o morir, sólo hay que vivir…

Si el universo nos diera licencia de ser perfectos viviríamos así, felices…quizá… pero nos da lo mejor que nos pudo dar, muerte para valorar a los vivos, dolor para valorar el bienestar, sentidos para mirarnos a los ojos, palabras e inteligencia para decir “te amo” y sentirlo en el rincón más visceral… lo trágico de la vida es no valorar que en la piel no hay distinción, que las guerras no sirven para nada, que somos en verdad nada y de la nada podemos crearlo todo porque también somos todo y que todos brillamos por dentro… que se puede querer sin recompensas, que el mar puede barrer todo lo material…. Que la primera gota de lluvia de la temporada y el amanecer de cada día es distinto y cada uno vale por sí solo… que eres joven para irradiar energía y que envejeces para irradiar sabiduría…. Que la edad no amarga sino que añeja...

No somos perfectos porque si lo fuéramos… entonces no existiría mérito en encontrar la luz interna de cada uno… vale la pena buscar, esforzarse, llorar, destruir, crear porque así en nuestra imperfección encontramos sabor a los momentos perfectos…

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