martes, 15 de febrero de 2011

Discurso para El loco



Supongo que la locura debe entenderse sólo hasta cierto punto, cuando te acercas demasiado… acaba absorbiéndote, retorciéndote y convirtiéndote en algo que va más allá de lo que puedes y debes tolerar.

Eres el centro, todos bailan alrededor pero te miran con envidia y miedo a la vez, tú eres el loco que se atreve a sentir los colores y la música, tú eres el loco que se atreve a arrastrarse por lo más oscuro y a convertirlo en materia, en hechos, tú eres quien revoluciona los corazones y hace que las almas den vuelcos en cada ser que te mira, y te miran, todos ellos.

No los miras, ya no hace falta, cuando te convertiste en esto sabías que no necesitarías mirar a nadie nunca más pues todos te estarían mirando para siempre, siempre con miedo y angustia, sabiendo que tú eres en lo que ellos se pueden convertir en el momento en que decidan que las cadenas se pueden y se deben romper, sabiendo que nunca se convertirán porque la locura es para valientes que lo pierden todo y aún así dan lecciones. Dan lecciones de lo que nadie quiere llegar a ser, o eso piensan.

Es que ya no sientes…no hay más tristeza… no hay más felicidad, tu existencia es miserable, no necesitas mirar a nadie porque perdiste el derecho de nombrar cuando a ti te nombraron loco.

¿Existes? ¿Exististe? ¿Quién eres? El loco es sólo figura sin fondo ¿Eres humano? No más, tú transgrediste las leyes, perturbaste a los morales, rompiste los esquemas, destruiste sociedades... hiciste daño.... no, tú ya no eres... sólo representas. Ya no eres pero eso ya no importa, pues ni siquiera importa a aquellos que hagas felices, no importa si arrancas risas o si eres motivo de burla, ellos viven su realidad y tú la tuya, nosotros nos damos media vuelta... ¿Puedes regresar?

Un buen día despiertas y como de milagro todo ha vuelto a la normalidad, sientes el viento y la brisa, las risas vuelven a ser contagiosas y sientes en tu cara la humedad de un par de lágrimas que recorren tu rostro, sabes que puedes volver a caminar.

Estuviste en el abismo, y en el abismo sólo estabas tú, innombrable.

Pareciera que las miradas le dan color a la vida y tú sin miradas diste un clavado en las tinieblas más penetrantes, lo comienzas a entender… Palabras de apoyo, amistad, amor, dolor, melancolía, regaños, angustia, culpa, desamor, depresión, risas, familia, besos, abrazos, golpes… todo lo que viene de los demás es en verdad tan bello y tú también produces aquello para ellos.

Nunca más, te susurras mientras miras tu cara descuidada en el espejo, y tienes razón para hacerlo pues eres el afortunado que se ha dado cuenta que los demás temen a la locura por lo que ellos mismos pueden llegar a ser mientras que tú no le temes, simplemente has tenido la elección de volver atrás… todos te miran con envidia.

Fotografía por Kathleen Conallys. La imagen "Cloud Glazing on Ice"

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