Entre gritos y golpes, el silencio inunda mi cabeza, pensamientos de gorriones que vuelan libres atacan mi sentidos, imagenes de niños que juegan y rien inmortales aparecen ante mis ojos, sin saber...tan solo rien y vuelan inmortales y libres en el instante que le roban un segundo a Dios de la eternidad, felices, libres.
Y de repente mis muñecas se atan, ligadas por siempre al sueño melancólico de lo que jamás sucedio, sangran, y cada gota que cae al helado piso de mi azotea expira tu aroma, que después de tanto tiempo sigue presente en mis sueños mas disfrazados, ya no hay imagenes ni pensamientos, tan solo quedas tu.
Vuelven los gritos que ambientan tu ausencia, los arboles lloran de nuevo, en el agitar de sus hojas encuentro lamentos, en el correr del agua encuentro destellos de ti, de tu rostro, fino, unido al mio, perpetuos en la distancia.
Regresan los golpes y moretones que dejan las lagrimas que explotan antes de alcanzar la superficie, asesinas, destruyendo lo poco que queda de mi voluntad, dejandome con las sobras de lo que solía ser mi corazón.
Atado al conflicto eterno de los que no vuelan ni rien, atado a ti.
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